Born in the USA – Especial Estados Unidos

Born In The USA

Por todos es sabido que el deporte en Estados Unidos es una cultura aparte. La inversión desorbitada en la fabricación de atletas de éxito es una seña de identidad que, en muchas ocasiones, se atreve a disputar el sitio a la propia educación universitaria.

Spartan Squad SJSU

Con un par (SJSU)

Cuando pude incluir levantamiento de pesas  (¿¿??) como asignatura semestral supe que la cosa iba incluso más en serio de lo que nos suponemos en Europa. La paliza cuatrienal en los Juegos Olímpicos tiene una sólida base que se percibe desde el primer momento en instituciones, atletas y aficionados.

Para absorber un poco la dinámica del sudor en el campo y perrito caliente en la grada, nos acercamos a tres competiciones con marcado sabor yanqui como son el fútbol americano, la NHL y, por supuesto, el baloncesto NBA.

———-          ———-          ———-

SAN JOSE STATE – STANFORD (35-34)

FÚTBOL AMERICANO

10 de septiembre de 2006

No falta de nada (SJSU)

Aquí no falta de nada (SJSU)

Siendo la Superbowl uno de los eventos deportivos más seguidos a nivel mundial, no es de extrañar que el equipo universitario de la especialidad tenga un gran prestigio en el campus. Aún así, cuesta mantener la etiqueta ‘universitario’ más de cinco minutos. Vas camino al campo, al encuentro que abre la temporada, y ya te escama que haya tantos autobuses colapsados rumbo a la misma dirección.

En tu mente sigue aquel ‘Trofeo Rector’ al que acudiste en España con tu universidad, hinchado de orgullo. Casi quedamos eliminados por olvidar las camisetas y el equipo no pasaría ni el test de alcoholemia más dócil. De público, bueno, tupido velo.

Así que llegas al estadio (ya te alucina que lo llamen “estadio”) y ves cientos de personas con sus coches americanos, sus barbacoas americanas y su cerveza americana calentando pilas en un ambiente que solo podría ver en Balaídos si el Celta llegara a la final de la Copa del Mundo. De selecciones.

SAN JOSE STATE - STANFORD (SJSU)

“Derbi” de alto voltaje (SJSU)

Todos íbamos enfundados con nuestras camisetas amarillas, regalo de la universidad, y a pesar del calor infernal allí se reunieron más de veinte mil personas. V-E-I-N-T-E- M-I-L. ¿Esto va en serio?

Lo más parecido a deporte amateur era el cielo azul, porque además de las brutales instalaciones, los dos equipos lucían equipamiento de lujo (igualito que nuestros avejentados uniformes color verde excremento), los entrenadores iban con sus micrófonos a todas partes, las animadoras correteando por todos lados.

Fue un partido bestial (ignorancia personal aparte) y la victoria por un punto acabó colgada en un cuadro del supermercado del campus durante todo el año.

Quizá la capacidad estadounidense para emocionarse con los logros ajenos (a veces ridícula en su exageración, otras tremendamente emotiva) facilite la profesionalización de estos deportes desde temprana edad. Es fantástico ver la devoción de los alumnos por compañeros de generación. Eso, más un presupuesto ilimitado (que, oye, ayuda lo suyo) crea competiciones que nada tienen que envidiar a los campeonatos más prestigiosos.

A partir de ahí viene el debate sobre la conveniencia de sacrificar tu formación por destacar deportivamente. Pero después del espectáculo ofrecido, eso queda para otro día. Hoy solo resuena una frase en mi cabeza. GO SPARTANS!!

———-          ———-          ———-

SAN JOSE SHARKS – DETROIT RED WINGS (5-1)

NHL (Hockey sobre hielo)

26 de octubre de 2006

Tan rápido como parece (AGENCIAS)

Así de pequeño (Agencias)

Además del deporte universitario, San José presume sobre todas las cosas de su equipo de NHL. Los Sharks son una importante escuadra a nivel nacional (a pesar de no haber ganado ni una Stanley Cup), y a falta de béisbol o baloncesto, el hockey sobre hielo sacia el ansia de adrenalina en la capital del Silicon Valley.

Vivir en la ciudad y no acercarse al HP Pavilion es casi una ofensa, así que allí nos desplazamos para presenciar en directo un deporte imposible de ver a ese nivel (y casi a cualquier otro) en España.

En Estados Unidos todo es espectáculo. Un país que puede convertir al béisbol en un fenómeno de masas tiene que ser especialista en levantar la moral a la grada en cualquier situación. Música a todo trapo, juegos de luces, sorteos, comida, más comida y, así de refilón, un partido de NHL.

This is Sharks Territory

This is Sharks Territory (Agencias)

Visibilidad reducida (problema que comparte con su versión en patines) y juego a trompicones, aunque todo a gran velocidad. Uno sabe que se ha marcado un gol más por los brazos en alto del equipo que ataca que por el hecho de que haya entrado el disco en portería. Es posible que el estar esperando a que dos tíos se zurren también te haga perder  perspectiva (PD: ni una agresión pequeñita, pse…) pero es difícil combinar espacios grandes con porterías tan reducidas. Son más de 17000 espectadores para un ‘puck’ de menos de diez centímetros de diámetro.

Aún así la acción es rápida y el frenesí general ayuda a entretenerte durante todo el encuentro (basándome además en la creencia de que no existen deportes que me aburran). San José le dio un buen repaso a uno de los clásicos del campeonato, los Detroit Red Wings (el equipo afincado en Estados Unidos con más títulos, detrás de Montreal Canadiens y los Toronto Maple Leafs). Pero… ¡ni siquiera un puñetazo pequeñito!

———-          ———-          ———-

GOLDEN STATE WARRIORS – LOS ÁNGELES LAKERS (85-102)

NBA

25 de febrero de 2007

Curiosamente, a pesar de que los estereotipos nos puedan inducir a pensar exactamente lo contrario, este es el único deporte que realmente nació en Estados Unidos. Sí, el título, ya sé, es que The Boss tiene mucha influencia… La NHL es producto canadiense (lo que le da más mérito a su crecimiento en un país tan chovinista como los USA), y el fútbol americano es una versión del rugby europeo con cascos y tíos con sobrepeso.

Kobe Bryant (RCH)

Único (RCH)

Como los Simpsons, el baloncesto nació en una especie de pre-college yanqui en la ciudad de Springfield (el de Massachusetts), a finales del siglo XIX, aunque no sería hasta la segunda mitad del XX cuando su invento estrella, la NBA, se hiciera con el título no oficial de mejor campeonato mundial de este deporte.

Su desborde físico y la posibilidad de ver como los americanos negros pasaban de humillados a héroes fueron una de sus características más destacables. En la NBA casi todo es músculo y espectáculo, sin demasiado espacio para la táctica y en un peldaño intermedio entre el básquet que conocemos en el Viejo Continente y la WWF.

Dado que en San José no hay equipo NBA, si había que desplazarse a Oakland (casa de los Golden State Warriors, a una hora en coche aproximadamente) el equipo visitante no podía ser otro que la franquicia de los quince anillos, liderada por uno de los mejores jugadores de la historia. Los Angeles Lakers llegaron en febrero, así que reservamos asiento (y prismáticos) y allí fuimos a la busca de Kobe Bryant.

Tras las dos experiencias anteriores el show ya no te sorprende, lo exiges. Los Lakers siempre convocan a un número enorme de aficionados, así que la marea hacia el Oracle Stadium fue considerable. Por lo tanto, mucha más comida, mucha más música, mucha más mercadotecnia. ¡El sistema no descansa!

Asiento "privilegiado" de estudiante. ¡Vemos más cabezas que nadie! (...) (RCH)

Asiento “privilegiado” de estudiante. ¡Vemos más cabezas que nadie! (…) (RCH)

Una de las cosas sagradas e insustituibles en cualquier evento deportivo en Estados Unidos es el himno previo al partido. Todos en pie y quien más quien menos balbuceando alguna estrofa. Personalmente me recuerda a los rezos matutinos de la escuela pública española post-franquista, algo anacrónico que en algún momento (en este país el momento tardará un ratín) quedará extinguido.

Los auténticos protagonistas nos dieron un choque interesante, un típico encuentro NBA de conferencia donde las diferencias entre las dos escuadras son evidentes. Alguna jugada de fantasía, el trillado ¡DE-FENCE! a cada ataque visitante y una victoria final cómoda para los de Phil Jackson.

Si algo me sorprendió especialmente fue la solidaridad de Kobe para el pase, algo inesperado para una bestia de la anotación insaciable.

———-          ———-          ———-

El arte del de Filadelfia  protagonizó el último evento deportivo a gran escala que pude presenciar en California. Muchas sensaciones y reflexiones diferentes. Me gusta que el deporte destaque socialmente, porque creo que es de lo más noble que hemos conseguido llevar adelante globalmente. No me gusta que se mezcle con política, ni que suponga un freno para desarrollarse en otros campos. Hay que entenderlo como lo que es, una joya de la humanidad que debemos cuidar con cariño y respetarla, manteniéndola en el ámbito del ocio, la salud y la superación personal.

Quien se quede por debajo estará menospreciando un campo que ha conseguido apasionar al hombre como ningún otro a lo largo de la historia. Nadie ha dado tanto con tan poco. Quien se salte la línea por arriba mutará en un engendro fanático mucho más dañino para el deporte que aquellos que lo ignoran.

En Estados Unidos, quizás por exceso, hay un buen número en cada uno de los bandos. Pero viendo a esas familias en colas interminables, esos estudiantes con las caras pintadas y toda esa emoción explotando a cada jugada, quiero pensar que aunque siempre hay fango que limpiar, el deporte no deja de enamorar promocionando día a día su parte más noble.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en El legado de Olimpia y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s