Liga Adelante

Hay ciertos elementos en esta vida que están condenados a permanecer en la sombra. Mártires del infortunio social que soportan impotentes el yugo de aquellos respecto a los que son considerados inferiores. Le pasa al PC con los MacBook, a Cobain con Pavarotti o a Massa con cualquiera que se siente en el garaje de al lado.

Cuando aún por encima tu nombre, el elemento que te representa, incide maléficamente sobre tu propia condición de siervo, es difícil escapar de las miradas de indiferencia y no sentir la falta de cariño. Segunda División, categoría de plata, infierno… Un campeonato plagado de estereotipos que ni con su nueva denominación puede permitirse el lujo de dar un paso al frente.

La Liga Adelante es el primero de los torneos del fútbol español que se apoya principalmente en sus aficionados. En ella sobreviven, con mayor o menor holgura, aquellos equipos que ansían el retorno a Primera, los que han echado raíces y los que ni con toneladas de ansiolíticos superan sus miedos por caer al pozo de Segunda B. Eso sí, a diferencia de la ‘Liga de las Estrellas’, aquí los papeles se deciden en junio.

Hay datos que por contundentes no necesitan explicación alguna. En el campeonato del año pasado, la Primera División nos dejó una diferencia de veinticinco puntos entre el segundo y el tercero en la tabla. Exactamente uno más que la distancia entre la Real Sociedad (campeón del último torneo en Segunda) y el Murcia, vigésimo clasificado. No hay palabras.

Más allá de la igualdad de un campeonato durísimo e impredecible, está la pasión en unas gradas que no esperan por ‘Leos’ ni ‘Cristianos’ para acudir al campo. Aficionados que defienden sus colores no por los éxitos pasados del club, ni por los presentes, ni por los que seguramente nunca llegarán en el futuro. Socios y simpatizantes que lo son porque sienten suyo un equipo con el que comparten algo más que una relación deportiva.

Un año más, la emoción ha renacido cual ave fénix futbolero. Viejas glorias se han aupado a la cabeza. Otras menos viejas, pero igual de relevantes, están ya ahogándose en la orilla. No hay respiro en cuarenta y dos jornadas y un ‘play-off’ de regalo que prometen engrandecer una competición única. ¿Juego brusco y resultados ajustados? Aumentemos la perspectiva y sólo veremos lo que importa: pasión a raudales.

En Siglo XXI hemos apostado con ilusión por una categoría que nos parece fundamental para entender  nuestro fútbol. Y lo seguiremos haciendo en breve con reportajes exclusivos para aficiones exclusivas. Recibid la invitación para engancharos a un campeonato que nunca defrauda al seguidor más auténtico. Plata de ley que sabe recompensar al aficionado comprometido. Entrad sin miedo, no os quedéis parados en la puerta. Adelante.

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