Estás viviendo una leyenda

A todos nos ha pasado alguna vez. Echar la vista atrás y zambullirnos en historias de antaño, eventos únicos y héroes atemporales. Gozamos con resignación de las grandes epopeyas acontecidas, como un regalo del pasado al que tenemos que conformarnos con observar desde la fría distancia.

En el deporte el guión se mantiene a rajatabla. Cualquier aficionado desearía que su ‘Youtube’ lo trasladara físicamente al Estadio Azteca para ver la maravilla de Diego Armando, que le permitiera oler la goma quemada del McLaren de Ayrton o sentir a ‘His Royal Airness’ en pleno vuelo.

Es la carga negativa que soporta cada leyenda. Se hacen siempre las remolonas y en ocasiones no pueden ser disfrutadas ni por sus protagonistas. Por eso es importante estar atentos, y saborear con tranquilidad las exquisiteces que se nos presentan en el menú del día. En España corremos últimamente el riesgo de empacho agudo , pero dicen los científicos que siempre queda espacio para un buen postre, y si es triple mucho mejor.

El mundo del fútbol ha premiado a premiado al Barcelona con un reconocimiento único en su dilatada historia. Tres de sus canteranos monopolizaron el pasado lunes el podio de finalistas del neonato Balón de Oro de la FIFA. Por primera vez, el trofeo que pretende designar al mejor futbolista del año, pasaba a convertirse en merecido homenaje a un proyecto deportivo sublime.

Si somos capaces de romper la tiranía ventajista de quien desea fomentar el rentable odio, será extremadamente fácil sentir como propia la obra maestra que sigue construyéndose en la capital catalana. Buena parte de sus arquitectos han empujado a la Selección hacia un doblete espectacular, y entre medias han conquistado todos los objetivos que este deporte propone.

Estrellas que brillan con humildad al ritmo de un endiablado rompecabezas de pases y posesión. ¿Quién se lo merece más? Por muchas razones, Xavi Hernández. El de Tarrasa es un ejemplo con patas. Mágico cerebro de un sistema imposible de copiar, además de carismático representante de una hornada de jóvenes sin complejos y con las ideas muy claras. Si no es él, será el señor Andrés. Y todos, incluido Xavi, nos alegraremos por el de Fuentealbilla. Lionel podrá disputarse con CR7 los próximos tres hasta el Mundial de Brasil. A ellos les sobra tiempo.

Pero en una modalidad de equipo, lo que realmente importa es aquello que transmite el grupo. Y este Barça está alcanzando cotas místicas de perfección en todas sus facetas. Podrá ganar o perder, pero el cuento de hadas que está protagonizando merece la pena vivirlo con intensidad. Ni el amarillismo, a pesar de sus intentos, consigue destruirlo. El “cambio de ciclo” se está alargando tanto que a muchos les va a costar la salud el día menos pensado. Ignórenlos, no merecen la pena. Haga esto suyo aunque sea por un solo instante, porque cuanto más grande es una hazaña, más fácil es sentirse parte de ella. No me disgusta repetir conclusión por segunda semana consecutiva, si la misma lo merece. Las gestas no son incompatibles con ideología alguna. Por esta vez, no deje que el ‘Youtube’ le cuente la historia.

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