Messi es diferente a los demás (nosotros también)

El título de esta semana viene apadrinado por Alves y sus declaraciones ante los micrófonos de la Sexta, una vez concluida la enésima manita blaugrana. El brasileño intentaba explicar por qué el Balón de Oro, que ya tenía habitación reservada en Fuentealbilla, ha ido de nuevo para Rosario. “Messi es diferente a los demás”. Simple y llano. Nada que rebatir.

Lo cierto es que ha sido un chasco mayúsculo. El debate nacional se centró en seguida sobre la conveniencia o no de elegir al gol de Iniesta sobre la carrera deportiva de Xavi, pero en el último momento la ‘Pulga’ hizo bueno su apodo para colarse de un salto y succionar nuestras ilusiones.

Lionel Messi tiene en casita su segundo esférico dorado, y por estas tierras nos tendremos que conformar con echar un ojo al cincuentenario esférico de don Luis Suárez. En fin, más se perdió en Cuba (que diría aquel…). Aún así, en una era donde victoria es nuestro apellido, reconcome el alma que no ratifiquen esta supremacía en las galas internacionales. ¿Trato discriminatorio? Sin pasarse…

Que Messi es hoy el mejor jugador del mundo es un hecho estadístico. Como diría el bueno de CR7 para sí, Lionel es el primero, el segundo y el tercero en el podio de celebridades. Por lo tanto , que reciba repetido este galardón no debería generar tal rebote en el personal. De acuerdo en que el Mundial se había mostrado factor determinante en las última ediciones, pero la cantidad de votos emitida hace inútil (aunque comprensible) cualquier lamento pseudo-chovinista.

España ha sido homenajeada con seis jugadores en el once ideal, dos de ellos luchando por el trofeo final, y que Suárez siga siendo el único dorado de nuestra historia es más motivo de nuestra propia idiosincrasia. El triunfo de la Selección es haber creado un grupo magnífico, de juego sublime, donde no hay necesidad de ningún héroe legendario para resolver los partidos. ¿A quién elegiría usted como mejor jugador de la Roja? Difícil llegar a un acuerdo.

Xavi y Andrés se robaron puntos uno a otro sin remedio (ese voto decisivo del Mundial), mientras el argentino se empachó con los de Suazilandia y demás familia. De todas formas, el estilo es el gran triunfador. El nombre, en gran medida, no era más que una formalidad. Debemos mantener el orgullo de contar con unos jugadores y un seleccionador (qué gusto da escuchar siempre a Vicente), que han demostrado que humildad y estrellato no están reñidos. Una manera de ver el fútbol con la que hemos podido adoptar y catapultar al propio Messi. Nosotros también somos diferentes. Y a mucha honra.

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