Plata de ley, oro de chocolate

Conforme se iban agotando los minutos en el Villamarín mi ceño comenzaba a cobrar vida propia. ¿Será que me estropean la cifra redonda por un solo tanto? Adoro los datos rotundos, y Roversio me dio el placer de disfrutar la estadística anotando el primer gol del partido para el Real Betis. Llegaría uno más, de propina elegante, pero no importaba. Cuarenta y un chicharros es lo que le faltaba a la Liga Adelante para reivindicarse como el campeonato nacional por excelencia. ¿Afirmación prepotente? Ni de lejos. Realismo puro.

Los complejos se quedaron la semana pasada en el baúl de los envidiosos, y la igualdad volvió a aliarse con el espectáculo en una jornada apasionante. Mientras medio país se afilia al bipartidismo Barça – Madrid, un escalón más abajo veintidós clubes se dejan el pellejo en un torneo tan cruel como competitivo.

El placer inmediato suele atraer al menos paciente, y es cierto que haciendo nuestros los colores de cualquier superpotencia es muy probable que las alegrías lleguen anualmente. Pero les animo, si todavía no lo han hecho, a dejarse llevar de vez en cuando por la inigualable sensación de luchar cada 7 días enfundados en la camiseta del equipo que más le representa. El gozo y sufrimiento permanente de un campeonato que no permite elitismos basados en los abusos económicos.

Además de hacer suyos a jugadores que han pisado los mismos bares, sufrido los mismos atascos y paseado por los mismos parques que usted, podrá sentir el calor de su ciudad en ese estadio del que hace años no ha querido saber nada. Comprenderá de nuevo que la victoria no está en los trofeos, sino en la pasión de animar hasta en los peores momentos, por mucho que estos sean la norma habitual.

Los puntos volverán a ir de uno en uno, y cada pasito será saboreado porque comprenderá que los otros clubs han dejado de ser ‘el resto’, para convertirse en ‘uno más’. Por si fuera poco, lo mismo cae en Los Pajaritos y observa de una tacada una decena de tantos como si tal cosa. Es lo que tiene una categoría impredecible. Es lo que tiene el fútbol de verdad. Anímese a abrir su mente. El esfuerzo merece la pena.

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