¿Puede el Bernabéu conducir en autobús?

Como casi siempre sucede, lo esperado aterrizó en el presente y el revuelto de encuentros entre Barcelona y Madrid es ya una realidad. Cuatro derbis en un mes de abril histórico, donde el sueño / pesadilla de un mundo bipolar se hace realidadpara disfrutar con el único partido que parece agradar de verdad a unos seguidores mediáticamente maleables.

Ahora tocan semanas de burradas periodísticas, interpretaciones amarillistas y espuma en la boca para todo aquel que, por pura conveniencia, quiera reducir el planeta fútbol a tres únicos colores. Azulgrana y blanco para hacer el agosto deportivo. Es fácil y productivo. No me malinterpreten, es una serie apasionante de encuentros entre dos equipazos. Tan solo me molesta que intenten ponernos anteojeras como a los caballos. Y más en esta época de gloria para el deporte español.

Pero volvamos al tema. Porque aunque no sea la octava maravilla, nadie puede negar que va a ser un buen subidón balompédico. Las apuestas hablan de unos partidos igualados, pero la balanza está levemente inclinada hacia el lado blaugrana. Siendo objetivos, si una tuviera que jugarse los cuartos, los hombres de Pep se han ganado confianza máxima ante un Madrid todavía por demostrar su valía.

Mourinho da mucho respeto. Ha conseguido darle al equipo una aureola de campeón sin ganar nada, muy parecida a la del Inter del triplete, a quien no se le esperaba en el Bernabéu pero terminó llevándose la Copa. El partido que se juega antes del pitido inicial siempre va a ser suyo, y habrá que ver cuánto puede influir una vez comience a rodar el balón.

La derrota ante el Sporting ha sido mucho más dañina de lo que pudiera suponerse. Aunque la Liga estaba complicada, perder esos tres puntos deja al Madrid casi sin posibilidades de crear presión en el campeonato liguero ¿Qué hacer cuando el rival está tan lejos? La receta es sencilla: comienzo aleatorio, Copa a por todas y Champions con trivote. Otra idea diferente será un riesgo seguramente definitivo.

A ojos culés, lo de San Siro es algo imposible de repetir ante el Real Madrid. No hablamos de la derrota, sino del despiste. El blanco motiva demasiado como dar concesión alguna. En Copa del Rey (¡qué bonito torneo!) el resultado es impredecible. Pero a dos partidos, el Barça tiene tres cuartos de eliminatoria ganada si el rival no respeta lo que dicta la historia reciente de este deporte.

Aquí se verá si Mou se siente el entrenador todopoderoso que dice ser, o la presión ambiental hará que el autobús no aparque en alguno de los dos partidos. Cara a cara, el Madrid tiene todas las de perder. Que no engañe la goleada ante el Totenham.  La Champions empieza en semifinales, y Guardiola lo dejó claro el año pasado: “Os debemos una”. O Chamartín  deja salir al auténtico Mourinho, o Canaletas será un año más la gran protagonista.

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