Juego de Tronos: Messi inutiliza la prostitución de Mourinho

El asalto al trono blaugrana se queda en nada tras un partido para olvidar

¡Qué acabe ya, por favor! Menudo espectáculo nos están regalando. El de ayer ha sido un partido bochornoso, cargado de tensión artificial y juego inexistente. “Sin la expulsión podíamos haber estado jugando tres horas y sería el mismo resultado sin goles” Palabras de Mou, con el pudor en paradero desconocido. Agradezcamos que los partidos no pasan de hora y media.

La idea revolucionaria del portugués ha consistido en avanzar veinte metros a su pequeña bestia desequilibrada, destrozando desde la raíz el origen del fútbol azulgrana. Pepe aguantó una hora, mérito encomiable, pero sin su nuevo héroe de barro, el recién estrenado pavor blanco sucumbió ante la magia de Messi. Fíjense en la terrible paradoja.  Un central reconvertido es ahora la pieza que mueve a una plantilla plagada de estrellas.

El madridismo ha vendido su identidad a cambio de placer inmediato, permitiendo al entrenador portugués lo que jamás ha sido aceptado en el santuario merengue. Los blancos jugaron a ser pequeños, con una percepción de sí mismos cruelmente infravalorada. Quizá es el único medio de sacar frutos ante el Barça actual, pero para comer podrido casi mejor quedarse en ayunas.

“No me gusta jugar así, pero hago lo que se me pide”. Declaraciones de CR7 tras su particular búsqueda de tréboles en el encuentro de ayer noche. Si además vio a su ex equipo maravillando en el campo del Schalke, la frustración debió de ser mayúscula. Aquí algo falla, algo no responde como debería. ¿Por qué dos equipos de este calibre nos ofrecen un espectáculo tan lamentable?

Ese es el único “por qué” que Mourinho debería hacerse, en vez de sacar a pasear sus frustraciones y espolear a cierta prensa amiga de las conspiraciones maléficas. Una línea infantil de lloros y lamentos que ha mantenido durante toda su carrera deportiva. “A veces el fútbol me da asco”, se atrevió a decir. A veces tú también nos lo das, amigo José.

El otro día pude ver el primer capítulo de la versión del famoso libro ‘Juego de Tronos’. Me recordó en ocasiones a este fútbol español que estamos padeciendo. No en la diversión, no se apuren, pero allí tenían a sus enanitos inteligentes, guaperas vigoréxicos, reinos defendiendo o buscando el poder y hasta algún que otro Stark (sin silbatos, a simple vista). Échenle un vistazo, no les defraudará. Les quitará el sabor a deshecho de estos Clásicos, aunque aquí, mientras el Madrid no reconquiste al esférico, el invierno todavía durará mucho tiempo.

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