Exclusiva en Telecinco: Nole, el gran héroe yugoslavo, deja a Nadal sin ensalada

Cuando el sonido ambiente es, simplemente, el mejor sonido

Imparable. El mazo del ‘Djoker’ sigue destrozando a sus rivales allá por donde pasa.  La final de Wimbledon ha sido la quinta de este año donde el mallorquín se ha visto superado por el nuevo número uno mundial. Rafa, como siempre, no ha dejado de intentarlo, pero toca volver a los deberes y encontrar una fórmula nueva frente al torbellino serbio.


Serbio o yugoslavo. Cinco años en el tiempo nos hicieron retroceder los comentaristas de Telecinco en la presentación de la final. La proclamación de independencia serbia no ha sido motivo suficiente para ensuciar el inicio de un constante cúmulo de despropósitos. ¿”En busca de la ensaladera“? Mal aliño el que han preparado. Olía mal el cambio de cadena, y las sospechas no podían haber sido más proféticas.

Clichés fanáticos constantes e imprecisión en la descripción de las jugadas. Que se retransmita desde Madrid no es excusa para que la sensación sea de comentarios de sofá dominguero. No vale solo con buena voluntad en un evento de tanta relevancia deportiva.

Por lo visto, el  todos valen para todo sigue siendo el lema que mueve al periodismo español actual. No es culpa, evidentemente, del periodista forzado a entrar súbitamente en terreno extraño. Bastante tiene ya. Y podría valer en un medio con menos recursos económicos (¿quién no ha tenido alguna vez que fingir ser experto de lo desconocido?). Pero con la cantidad de profesionales deportivos excepcionales que tenemos en radio y televisión una cadena como Telecinco podría haber hecho un esfuerzo mayor para dignificar el evento. Se nota que no le ven trayectoria al asunto. Afortunadamente.

La última chapuza tuvo de protagonista a María Teresa Campos y su entrada triunfal para cortar el discurso del ganador. Redoble de tambores final para un partido que, a pesar de ello, resultó francamente entretenido. Lo de Djokovic esta temporada es inhumano. Una derrota llegado el mes de julio es algo más que una dieta bien estructurada. La victoria en la Davis, y horas de trabajo, nos han traído al Novak más frío y relajado. Veremos cuando la cosa se tuerza.

Porque llegarán horas bajas. Nadal sigue ahí, perder cinco finales ante el mismo jugador simplifica el panorama. Hoy en día solo hay una gran piedra en el camino del español. De los cuatro grandes (el resto adorna el cuadro, Tsonga incluido), Murray sigue sin explotar y Federer solo piensa en los Juegos Olímpicos. Queda ver la evolución de Delpo, y ojo a Tomic. El crío promete mucho. Se aceptan siempre candidatos, pero la soñada final Nadal – Federer en el US Open (el grande que todavía no ha visto una lucha por el título entre estas dos leyendas) parece cada día más lejana.

Rafa sigue con ganas, y mientras el fabricante de alegrías balear siga trabajando, los resultados llegarán más pronto que tarde. Convendría echar un ojo a las semifinales del serbio en Roland Garros, y confiar que la estadística se comporte de una vez por todas. No creo en un Nadal a lo Borg. Aunque el paralelismo de sus respectivas carreras es asombroso, no veo en Djokovic a un McEnroe que pudiera sugerir a Rafa una retirada con apenas un cuarto de siglo a sus espaldas. Si acaso, las mismas quejas por la saturación de torneos en el calendario me producen más escalofríos. Por la rabia y el agotamiento general. Tío Toni, un lustro más por lo menos. Si pasan volando…

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