La mayor porquería del mundo

Del Nido da nombre a la dictadura bipolar de nuestro campeonato

Once goles en dos partidos. Resultados de patio de colegio donde los tres puntos han dejado de ser suficientes. Ahora hay que hacer sangre para demostrar al mundo que en la Liga BBVA, como bien indica su nombre, el dinero es el único protagonista.


Siempre se ha hablado del monopolio Barça – Madrid. Antes o después acababan por sacar la cabeza y alzarse con la mayoría de títulos. Pero no hace tanto, todavía podíamos ver disfunciones en el sistema que hacían pensar en un torneo competido. Yo he estado en Balaídos viendo a la Real Sociedad perder la Liga en la penúltima jornada frente a un Celta que se iba a estrenar en Champions. Ocho años después, el cuarto clasificado del campeonato, con mayor rodaje y ante un Barcelona plagado de bajas, caía por cinco goles siendo una marioneta en manos de su rival. ¿Qué ha pasado?

El panorama futbolístico español se ha transformado en un lustro de país desarrollado a estado emergente. De contar con una clase media acomodada a sobrevivir con un par de negocios millonarios en medio de un árido desierto. Seguimos el camino de nuestra burbuja inmobiliaria, realizando fichajes que insultaban no solo a la realidad económica del país, sino a la propia estabilidad de los clubes.

La televisión llegó para dar oxígeno a los dos poderosos, proporcionalmente tan arruinados como los más pequeños tras despilfarros constantes. Usted puede creerse todas las seductoras cifras que cada año nos hablan incluso de superávit, pero la desastrosa deuda del fútbol español comienza en lo alto de la montaña. Al resto se les abandonó a su suerte, provocando una brecha insalvable entre instituciones que ha generado una Liga de instituto.

No les voy a engañar. Un partido en directo de Barcelona o Real Madrid nos genera una audiencia similar a la que tendría el resto de partidos juntos. Si no más. Pero lo vivido en la primera segunda jornada de Liga ha sido todo menos esperanzador. En un deporte sano, nadie debería terminar el juego con una o dos derrotas por año. Necesitamos soluciones. Liga europea o reparto ético de beneficios. Para ganar de seis, ya enchufo la PlayStation.

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