Unos acaban como nunca y otros empiezan como siempre

De la trivialidad de nuestra Liga a un registro de otro planeta

Cada punto era una nueva flecha en el pecho. Cada set un derroche de fe frente a lo inevitable. Fue como una caída de largometraje americano, de héroe medieval al que hay que quitarle la vida tres veces hasta vencerlo. La enésima exhibición mental de Rafael Nadal no sirvió para levantar un nuevo trofeo, pero fue un homenaje mayúsculo al tenis más auténtico.

“Volver a repetir este año es casi imposible” Lo decía Rafa y lo afirman las estadísticas. Sesenta y cuatro victorias. Dos derrotas. Números que desafían la cordura deportiva para un Novak Djokovic que está firmando una temporada legendaria. Más allá de sus lumbalgias espontáneas, es imposible no plegarse ante el juego que el serbio ha desplegado en este 2011.

El partido de la Arthur Ashe supuso además la fiesta del tenis moderno. Los cañoneros estáticos están de luto en su templo más venerado. El maravilloso despropósito en el que se convirtió el tercer set no dejó lugar a dudas: el servicio está cada vez más cerca de su definición escatológica. Aún así, claro está,  con diez roturas es imposible ganar un Grand Slam. Nadal se olvidó de la potencia de 2010 y su saque se transformó en una invitación mortal para el mejor restador del circuito.

Nueva York se quedó a dos bolas de partido del último Nadal – Federer que nos falta. Un lujo impensable en el año del ‘Djoker’. Para resarcirnos nos queda la Davis (pelos como escarpias pensando en otro Rafa – Nole en Belgrado) y el último gran torneo  que se le resiste al balear, el Masters de Londres.

Un calendario apasionante que afea todavía más la batalla descafeinada que sufrimos últimamente en los campos españoles. Tras sendas victorias contundentes en la primera segunda jornada, los viajes por el mundo mundial de los internacionales nos permitieron ver  una jornada normal de una Liga que no lo es.

Al menos Europa dignificó este deporte con cuatro resultados sorprendentes. Los dos de Manchester no pasaron  del empate. En la pareja de aquí, al Barça le sigue entrando el tembleque de septiembre y el Madrid no facturó la puntería en su viaje a Croacia. Por el bien del fútbol, vuelos transoceánicos semanales para todos los futbolistas. Ya verían qué gusto.

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