1/ 4 de F1 en tiempo récord

Seb escribe los últimos capítulos de su novela

No sean malpensados. El hecho de que nuestro parón coincida con el segundo título de Seb ha sido pura casualidad. Diversos proyectos paralelos nos han obligado a recurrir a nuestros compañeros de agencias para las crónicas de final de temporada, pero no quería dejar en el olvido la culminación de una exhibición histórica.

Porque nosotros apreciamos como el que más el soporífero abuso reiterado de los hombres de Red Bull en este 2011. Por eso, a modo de homenaje a la dictadura del toro rojo, las últimas cinco carreras vienen en edición exprés. A la altura del pit-stop austríaco, pero con algo más de letra.

Finalmente ocurrió en el GP DE JAPÓN. Sebastian Vettel (3º) se convertía en el bicampeón mundial más joven de la historia de la Fórmula 1 en el asfalto de Suzuka. El título honorífico se lo roba de nuevo a Fernando Alonso (2º), que junto a Jenson Button (1º)  observó la coronación desde el podio nipón.

Hablar de un campeonato muerto para los últimos cuatro Grandes Premios de la temporada sería cuando menos sorprendente. El Mundial olía a cadáver desde Australia, así que el epílogo no podía empeorar la sensación de trivialidad que hemos sufrido en la mayoría de carreras. De hecho, la batalla por el subcampeonato ha sido posiblemente lo más agradecido de ver para el aficionado.

Vettel no se olvidó de pisar el acelerador en COREA e INDIA, y casi por inercia amarró sus victorias número diez y once del año. Red Bull ratificó el campeonato de constructores en  Yeongam, donde la lucha por entrar en el cajón desprendió aroma a auténtica competición (Hamilton 2º, Webber 3º). Destacar la séptima plaza de Alguersuari, detrás de los dos Ferrari. Su puntito en Nueva Deli dos semanas después se convertiría en el último regalo del catalán a la esquizofrenia de asientos en Toro Rosso.

India cumplió en su estreno, y Ecclestone pudo volver a plasmar las diferencias salvajes entre seres humanos con apenas unas gradas de diferencia. Payasadas habituales en este peculiar ‘Circo’.

El regreso a ABU DABI tenía mucho morbo. Nunca el despliegue arquitectónico del Yas Marina había resultado tan amargo. El fantasma de la debacle del año pasado no evitó otra actuación brillante de Fernando (2º), que pudo disputar la victoria final a Hamilton (1º) hasta los últimos giros. Como si los Emiratos Árabes se sintieran en deuda con el español, Alonso vio el sueño cumplido con unos meses de retraso: Petrov solo molestó unas pocas vueltas y Vettel abandonó el GP casi desde el principio. A buenas horas.

El sambódromo del automóvil en São Paulo fue el encargado de cerrar la temporada con un resumen contundente: “Somos Red Bull, y hacemos lo que queremos” Algo así debieron pensar los de Chris Horner en el GP DE BRASIL, con la decimoquinta pole de Sebastian (2º) (superando a Mansell en un registro bestial), la primera copa grande para Webber (1º) y otro doblete de un monoplaza para enmarcar. El RB7 de Newey es ya un coche de leyenda.

Alonso perdió el tercer puesto del campeonato a favor de Mark Webber. Entremedias, un magistral Button (3º en Interlagos y 2º en el campeonato) mete el pie en medio de los grandes dominadores del Mundial. Con la estadística destrozada, la F1 se va de vacaciones con un único deseo: el año que viene queremos que esto también sea un deporte.

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