El Clásico examen

Nos apasionan las notas. Las décimas, la diferencia numérica entre elementos abstractos. Por eso, como puntuar viene a ser como opinar, y opinar opina cualquiera, aquí van las notas tras los dos derbis entre los más grandes.

ACCESOS

Dos ciudades grandes, con buenas comunicaciones y con ambos estadios cerca del centro de la urbe. Llegar es sencillo en los dos casos, pero la Castellana deja una sensación de libertad e importancia que no transmiten las calles que rodean al Camp Nou. Además, el Bernabéu tiene parada de metro propia, y aunque la Travessera de les Corts es un paseo plácido el acceso al templo merengue es significativamente más agradable. El punto fuerte del Barça, tener el Palau a pocos metros del estadio.

BARÇA 7   MADRID: 9

ESTADIO

Dos infraestructuras a la altura de su leyenda. Espectaculares, preparadas para facilitar la visión desde cualquier ángulo, y dignas de acoger los dos mejores clubes de la historia. El mayor número de asientos y unas gradas menos verticales dan un aspecto imperial al feudo culé, un Coliseo moderno que abruma a la vista. El Bernabéu aguanta el tirón en capacidad, y da la sensación de ser un grado más acogedor para el aficionado.

BARÇA9   MADRID: 9

AFICIÓN

Desde siempre se ha reprochado a los seguidores que acuden al Bernabéu o al Camp Nou su extrema frialdad respecto a otros estadios mucho más animados. Y ni siquiera los grandes partidos se libran. Seguramente su poca práctica en el noble arte del sufrimiento ha limitado su capacidad de coordinación a la hora de animar, y es fácilmente perceptible la sensación general de que todo lo que no sea victoria es un fracaso.

El frío nocturno vivido en Barcelona apagó los pocos cánticos que podían escucharse desde las sillas, mientras que en el Bernabéu, en un ambiente mucho más crispado (se nota la mano del portugués) los únicos que imponían su voz eran los integrantes del fondo sur. Sabiendo las gilipolleces que hay que aguantar de un grupo de rapados con cerebros reumáticos (¿cuándo dejará el Madrid de ensuciarse permitiendo su acceso?), valoramos mucho más un buen silencio que una retahíla de vómitos hormonales.

BARÇA:   MADRID: 3

EQUIPOS

Curiosamente, en el apartado del juego, en los dos ‘Clásicos’ el Barça fue menos Barça y el Madrid mucho más Madrid. Si bien la Liga estaba decidida y la Copa va por libre en esto de la lógica, los blancos dejaron la sensación de haber leído mejor ambos encuentros, sacando de punto a un Barcelona a medio gas.

De todas formas, sería un análisis sesgado ignorar el milagro de ver a uno de los grandes marcándose una etapa irrepetible, apostando por los de abajo, incansables en mantener la identidad de un juego que les ha hecho entrar en la historia. A su lado, el Madrid se planta como el equipo donde desde el entrenador hasta su máxima estrella parecen estar de paso. A nivel sentimental el mérito de este Barça (y conviene recalcar lo de “este”, ya veremos lo que dura) es antológico.

BARÇA: 10 (en el último lustro)   MADRID: 9 (en los partidos analizados)

EXTRAS

Sin llegar al nivel estadounidense, los dos clubes cuentan con todo tipo de recursos para entretener al público más allá del propio partido. Los dos museos son de visita obligada, acompañados además con la visita escalonada al estadio y con el remate final de la tienda oficial de cada equipo. Cuidados hasta el último detalle, estamos hablando de más que de unas cuantas salas de trofeos. Historia viva en vitrinas interminables, repletas de anécdotas y en ambos casos con un soporte audiovisual de enorme calidad. Cultura futbolística de alto nivel.

BARÇA8   MADRID: 8

EVALUACIÓN FINAL

No hay nota que pueda describir la grandeza de un ‘Clásico’ (pues vaya timo de artículo, ¿no?). Es un deleite el poder vibrar año tras año con un partido que aún con su repetición constante consigue mantener su halo de exclusividad.

Echo en falta lo que en muchos otros sitios. Educación, respeto, disfrute introspectivo ante la grandeza del rival frente al desprecio exacerbado y constante que siguen exhibiendo un número importante de aficionados. El insulto constante, especialmente en público, no es divertido. Es algo en lo que todos hemos caído, caemos y caeremos en esos momentos de confraternización cavernícola inevitable. Pero no deja de demostrarnos lo limitados que podemos llegar a ser.

Saltando la densa línea de vulgaridades (y recalcando que nadie critica el desahogo personal irracional, solo el sitio donde llevarlo a cabo), el evento está deportivamente dentro de aquellos de obligado visionado, sean cuales sean las circunstancias que lo rodeen. Es fantástico poder formar parte de una rivalidad tan poderosa, que se retroalimenta temporada a temporada y que ha colocado a nuestro fútbol en la cima de atención mediática global. Esto no justifica la exaltación diaria de mucha prensa acostumbrada a que estos dos le hagan todo el trabajo año tras año, pero negar su importancia es darse de cabeza contra un muro.

Conociéndonos, uno tiembla sabiendo que si algún país sería capaz de deshacerse de este lujazo aquí estamos nosotros. Habría que dejar algo claro. Más allá de fronteritas, banderías, patriotismos políticos y demás gafas de sol cerebrales, el Barça -Madrid no puede perderse. Estemos como ahora, estemos divididos en cuarenta y dos pedazos o aunque ni siquiera estemos. Para algo que nos ha salido bien desde el principio, nos saldrá más rentable limitar nuestro espíritu autodestructivo y mantener donde se merece un espectáculo planetario.

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