Reflexiones de un blog centenario

Primera entrada del blog

Primera entrada del blog en Diario Siglo XXI. Inexplicablemente, aún conservo el pelo.

El Legado de Olimpia supera ya las cien entradas. Respeto mucho las centenas, en este caso consecuencia directa de tres años fantásticos de periodismo en Diario Siglo XXI. Nuevos proyectos han provocada arritmias en las publicaciones, pero me apetece echar la vista atrás (a los treintañeros principiantes nos encanta) y adornar con algunas conclusiones una cifra tan significativa.

La columna de opinión siempre ha sido un formato del que he disfrutado. Es una pequeña historia en tres o cuatro párrafos, donde mensaje y rítmica se combinan para bailar juntos un vals de apenas unos segundos. A veces el mensaje lo es todo, a veces las formas se imponen, a veces escribirías catorce libros y otras te aburres en cinco líneas.

Una columna, en su definición original, es un soporte, una estructura sólida que es capaz de sostener tanto edificios como ideas. En su contundencia innata está su seducción y su peligro. Es importante recordarlo y que el lector entienda que noticias y opiniones no van de la mano. Además, nada sustituye al trabajo periodístico en equipo, el ver fortalecidas tus limitaciones con las habilidades de un compañero. Pero dentro de su particular mundo, sabiendo sacarlas de paseo en las zonas marcadas, la opinión es un tornado dentro de una botella que puede golpear tan fuerte como el mejor de los reportajes.

Son también un desahogo mental necesario. Un grito prolongado en el desierto que personalmente me encanta practicar de vez en cuando. No sé si escribo para ti, o para mí, o para nadie. Pero escribo. Más de cien, ya.

La comunidad de la alegría contra el malestar socioeconómico (RCH)

La comunidad de la alegría contra el malestar socioeconómico (RCH)

Ha sido el momento perfecto para poner esto en marcha. Vaya derroche continuo de adrenalina para los que sentimos la competición a flor de piel. Para la generación de los ochenta, que somos los primeros sin mili obligatoria, se han convertido en nuestras futuras batallitas de tercera edad.

Rafael Nadal, Pau Gasol, el fútbol, el ciclismo, Fernando Alonso, las motos, el balonmano, fútbol sala, triatlón… están siendo un regalo impagable. Por los éxitos, pero también por la normalidad de quien los consigue. No hemos tenido ídolos de oro, héroes distantes, sino una camada de deportistas con los pies en el suelo que han puesto cabeza y alegría para aliviar la agonía de un país que necesita muchas sonrisas. ¿Preferimos deportistas ineptos y políticos admirables? Si hay que elegir, sin duda alguna. Pero ha sido al revés, y al menos hemos encontrado una pequeña vía de escape.

Por esto mismo, en muchas ocasiones me he mostrado tan agrio con la prensa deportiva mediática. Su incapacidad para canalizar la diversión y hacer felices a sus lectores ha sido sangrante en demasiadas ocasiones. Han demostrado (y demuestran) tener y saber usar sus recursos para excepcionales coberturas, pero han querido ensuciar el buen trabajo dejándose llevar por el camino más corto. A la par que el clan político, se ha exacerbado el enfrentamiento, limitado las conquistas, ensuciado el éxito y publicitado el rencor y las pataletas enfermizas. No es justo para nadie. Es rentable y es más fácil, pero no es motivo suficiente. Lógico o absurdo, el deporte tiene una fuerza que va más allá de sus resultados. Y eso implica una responsabilidad infinita a la hora de elegir el camino que va a seguir el periodismo deportivo.

Madrid y Barça son capaces de rellenar la actualidad de cualquier medio. Sin ir más lejos, buena parte de los textos de esta columna (de opinión, conviene repetir) han hablado sobre la eterna pareja. Es sencillo, entra rápido y los cerebros ya están calibrados para ello. Algo así como ver un capítulo de Los Simpson por vigésimo sexta vez. Pero un periódico no puede mutar en una columna de opinión gigante, machacando al lector y rebuscando en el lodo ajeno antes de limpiar la piscina propia. Yo no creo que exista ninguna combinación de dos palabras con más pasión y energía que periodismo y deporte. Por eso me cabreo, grito y me quejo. Porque sabemos hacerlo mejor y tenemos los deportistas para llevarlo a cabo.

Esquizofrenia periodística

Busca las diferencias… (Diario MARCA)

La misma cantidad de responsabilidad exigen las trampas en el deporte. Otro vecino que se ha pasado algunas veces por el blog. Más de lo deseado. Nunca se repetirá lo suficiente: el dopaje no cabe. Sobra. Es un insulto y una ofensa criminal hacia el resto de deportistas y aficionados. A partir de ahí, condenar a un ciclista como Contador alegando que no “parece que no, pero no sabemos muy bien” no es serio. ¿Sabes algo más? Pues hazlo público. Sanciona inmediatamente. Todo lo demás es cargarte la fe en el sistema. A partir de ahí, montar el circo de la Operación Puerto y luego reciclar las bolsas de sangre no es serio. ¿Jurídicamente no es viable? Pues hazlo viable, pon nombres y no contamines al deportista limpio. A partir de ahí, exigir a un deportista estar permanentemente localizable es una ofensa a la libertad del ser humano. ¿Los tramposos están más avanzados que tú? Pues ponte al día y no destroces al resto.

Más que evolución científica (que también), el dopaje está pidiendo a gritos una distancia adecuada con el sentimiento. Aquí no solo pierde el deportista. Quien no entienda esto se encuentra muy lejos del punto de salida. Un positivo es una lacra que ensucia para siempre incluso aunque no tengas mancha. Y tiene un devastador efecto rebote. Con seriedad, sin sensacionalismos, todo resulta menos dañino. Debemos exigir por una parte a los gobiernos mantener una política clara y certera en contra del dopaje. Sin resquicios, global, apátrida y comprensible.

Y por otro, instituciones como la AMA (cuya existencia es fundamental, pero que todavía está en paños menores) deben ser conscientes de que manejan mucho más que un laboratorio de batas blancas. Hay muchísimas ilusiones revoloteando alrededor de cada nombre, y no tiene cabida la duda más pequeña. De nuevo otro ejercicio de responsabilidad. ¿Cómo se marcan los límites? La gente debe sentir que se persiguen los engaños, no las casualidades. Además, se hace imprescindible tratar a todas las disciplinas por igual, caminando hacia un control global de gran fuerza y todavía mayor amenaza. El éxito más grande no es coger al tramposo, es evitar que aparezcan nuevos.

La penúltima siempre

¿Fin? Nunca. Siempre es la penúltima.

Bueno, ya hemos arreglado el mundo, ¿no? Esto es casi igual de efectivo que una relaxing cup of café con leche. Y eso que a veces me enciendo, como podrás comprobar. Es otro de los grandes temas recurrentes en el blog [sección “me-falta-dinero-para-psicólogo”, pendiente de creación]. Muchas veces he escrito a modo de píldora contra la frustración. Me he permitido prostituir el blog a ratos para liberar mi rabia contenida. En ocasiones porque no entiendo la forma de hacer algo, en ocasiones porque entiendo por qué se hace. No soporto el fanatismo irracional, el odio como arma, banderas cegadoras, envidias infantiles, política intrusa, el negocio de la manipulación, confusión premeditada… Supongo que los critico con tanta pasión porque me decepciona enormemente caer en ellos. Y he tropezado varias veces respondiendo tensión con tensión,  dejándome llevar por el sentimiento equivocado, acortando lógicas, pataleando. Vómito contra vómito y todos con anorexia cerebral. Ahí queda para aprender de ello y no olvidar nunca que la dieta del deporte exige continua y pura diversión. Sin ella, nada tiene sentido.

Por suerte, he podido mantener la cabeza fuera y llenar los pulmones con aire fresco a menudo, dando el valor real a las cosas y conociendo un montón de gente fantástica en este mundillo, deportistas increibles, periodistas magníficos, aficionados que inspiran, millones de historias que se tragan de un bocado a los despropósitos. Y desde mi nadería sonrío feliz. El invento sigue funcionando a la perfección.

El Legado de OlimpiaCuántas cosas mueve el deporte. A veces, incluso deporte. Éxitos históricos, análisis mediático, dopaje, cabreos intermitentes… y tantos otros que han estado presentes en El Legado de Olimpia estos tres años. Es ya un baúl que me acompañará toda la vida. Sigo enamorado del deporte, sigo enamorado del periodismo (nadie se queja tanto de algo si no lo quiere con pasión), y por lo tanto ELDO seguirá.  Quizás transformado en otra cosa, quizás con frecuencia inestable, quién sabe. Sea como fuere, seguiré usando lo aprendido allí por donde decida seguir caminando.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor? Por arriba, sin duda, todos los reportajes especiales que me han transportado a experiencias que apenas me atrevía a soñar y toda la gente con la que he podido compartir este tiempo. Toda esa ilusión y ganas por disfrutar con lo que más nos gusta hacer. Se construyó algo muy digno con muy pocos medios.

Por debajo, la falta de tiempo para poder aumentar los temas tratados con mucha más profundidad. Hay opinión más allá del protagonismo mediático, y no he podido alejarme tanto como quisiera del día a día tradicional. Lo apunto con fuego para el próximo ciclo.

¿La palabra mágica? Especialización. Especialización y vídeo (corto y directo), dos elementos a priori nocivos para un periodista narrativo y multifuncional. Como a finales de los 20 en Hollywood, también será traumático para muchos el acercamiento entre prensa escrita y televisión. Habrá que ponerse las pilas.

También me llevo la confirmación de que a la mente no le sirve eso de “objetivos cumplidos”. Siempre quiere más, siempre pide más, y el cuerpo me pide volver a repetir todo de nuevo cien veces. Supongo que es bueno. Feliz centena.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en El legado de Olimpia y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s